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lunes, 14 de enero de 2008

Montar por montar


Después de 17 días sin tocar la bici, con las navidades de por medio, las comilonas, bebilonas y demás, había perdido las ganas de montar. Con un año tan prolífico como el 2007, la motivación estaba por los suelos. Estas cosas pasan a veces. Ves la bici y te dan ganas de mandarla a tomar por culo. Parece que no hay incentivos, ni objetivos a cumplir, ni nada. Pero en seguida ves la luz de alguna forma, y vuelve a surgir naturalmente el instinto genético de romper los caminos.

El sábado pasado salimos otra vez, inaugurando el año. En parte motivado por ver si realmente estaba motivado, y en parte por la disciplina que hace el fijar un día y una hora con la gente con la que sales, salí de casa con bastantes buenas vibraciones. El día era perfecto, soleado, despejado y limpio, con algo de viento. Las navidades no habían hecho demasiada mella en mi estado físico, sorprendentemente. La ruta fue una clásica con algunos bucles divertidos. En total, 3,5 horas muy bien aprovechadas e intensas, y una sensación muy clara: montar me recuerda lo importante que es montar. A veces lo olvidamos, pero cuando existe esa conexión, todo funciona.

Montar por montar, sin ningún objetivo concreto, es la esencia. Los que pasamos de la competición somos unos afortunados, porque descubrimos el secreto de la bici: salir a pasar un buen rato, a demostrar tu nivel contigo mismo y a disfrutar de la naturaleza como animalitos salvajes. Y esta sencilla fórmula funciona siempre, aunque lleves 15 años montando todos los fines de semana. El secreto es montar porque sí; por montar. No hay que buscar más. Eso es todo.

1 comentario:

  1. Yo llevo casi 50 días sin tocar la bici.
    Y espero este finde que mis costillas y mi hombro me dejen dar los primeros pedales callejeando por los madriles.
    ¡¡Lo echo mucho de menos!!
    Y la Heckler me mira con unos ojitos que pa'que.

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